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PROYECTOS SOLIDARIOS PARA ÁFRICA

Inscrita en el Registro de Asociaciones de Andalucía con número 9849

NIF: G-19605187

 

Testimonios - Solidarity Africa Practical Projects (Ghana)

Testimonio María Lorenzo

Sin lugar a ninguna duda, haber tomado la decisión de marchar a Ghana, concretamente a Aflao, para vivir esta experiencia de voluntariado, es algo de lo que me acordaré de ahora en adelante todos los días de mi vida, pues nunca dejaré de echarlo de menos.


La vida en Ghana comenzaba muy temprano (sobre las 5 de la mañana), y nuestros días se basaban en ir a la escuela donde compartíamos momentos maravillosos con niños de entre 2 a 4 añitos que siempre te compensaban tu esfuerzo con la mejor de sus sonrisas.  Después, por las tardes, íbamos al orfanato de Providence Home, donde nos reencontrábamos con los demás voluntarios y donde conversábamos con Helen, una mujer maravillosa y de una calidad humana inexplicable que se encargaba de sacar adelante el sitio. Los fines de semana, tuvimos tiempo de poder viajar por el resto del país y conocerlo aún más a fondo en todo su esplendor.


Vivir con una familia local, sin duda no hace más que enriquecer, hasta el punto de que cuando regresas a casa, te das cuenta de que más de la mitad de las cosas que tenemos no necesitamos ni usarlas.  Lo mejor es ir con una mente abierta que te permita adaptarte rápido a un modo de vida completamente diferente, pero que te aporta al final una felicidad impagable. Y así es como pasaban los días en Ghana; repletos de sorpresas, de agradecimiento y de mucho amor.  


Este ha sido un viaje maravilloso con el que he crecido mucho hacia dentro. Me llevo muchos recuerdos y a mucha gente espléndida que ha aportado un soplo de aire fresco a mi corazón, y de la que jamás me olvidaré.  Solo aquí pueden convivir la pobreza de sus gentes, las historias tan difíciles de las que he sido testigo; con momentos tan llenos de magia y felicidad como jugar con una pelota vieja y caer riendo junto a diez niños sobre la tierra roja de las calles.  Para mí, esta experiencia ha sido una burbuja atemporal, en la que cada sonrisa, cada vez que escuchaba yevou (“blanco” en ewe, lengua local de la región de Volta) y miraba a los niños y me sonreían y acercaban a abrazarme, cada vez que montaba en moto por esas calles tan caóticas y sentía el aire cálido impregnado de mil olores o cada vez que presenciaba otro nuevo atardecer a través de un palmeral, era el mejor regalo que he tenido jamás.  Y es al final, cuando regresas, que te das cuenta de que ellos han dejado más en ti de lo que tú hayas podido dejar allí con ellos. Y por ello siempre estaré agradecida a Ghana, a todas sus gentes a las que les deseo amor y felicidad, y al equipo de SAPP por haberlo hecho todo posible.


Une vez leí que la verdadera África es aquella que nunca nos enseñan, y es verdad. La verdadera África (esa que parece que nunca despega) es complicada, salvaje y apasionante; y es en esencia, VIDA.


En todo momento el equipo de SAPP, con Alfredo como representante, me ha prestado un servicio y una ayuda maravillosa de la que no me puedo quejar.  Siempre ha estado muy atento y en todo momento proporcionaba ayuda e información necesaria para cualquier cosa, antes y durante el viaje. Agradezco de nuevo al equipo todo esto, y que hayáis hecho posible en parte esta experiencia. Gracias por vuestro proyecto y vuestro trabajo en África. Volveré seguro y espero que sea muy pronto.

Testimonio Jorge García Lanzas

Me gustaría compartir contigo lo que ha supuesto para mi ir a Kumasi(Ghana). Son muchas las anécdotas y enseñanzas que traigo conmigo.


Por un lado, he conocido personas que me han hecho crecer interiormente y asombrarme. Pero por otro lado, he visto también la cara más dura de la pobreza, la tristeza, el abandono, la soledad, la enfermedad y el sufrimiento en los ojos de muchos niños ghaneses.


Todo lo que he oído, visto y sentido estos últimos 20 días han hecho que cada vez sea más consciente de las injusticias que se reflejan en las calles de Kumasi.


En este viaje he sido consciente de mi propio egoísmo, de las debilidades que me impiden ser feliz. Cuando llegamos aquí nos volvemos a encontrar con las inmensas barreras que nos separan los unos de los otros, que nos aíslan de los esencial.


Es imposible llenarse del amor del otro con el corazón lleno de nosotros mismos. Solo cuando eliminas todo aquello que te sobra, lo superficial, aquellas cosas sin las cuales podrías seguir viviendo, se deja ver con más claridad la esencia de la humanidad, aquello que llena todo de sentido, el amor. Y nadie, absolutamente nadie, es indiferente al amor.


Jorge 

Testimonio RAQUEL GÁMEZ

Nunca antes había viajado a África, pero desde el primer momento que pisé Accra supe que algo me iba a remover por dentro. Las calles llenas de música, olores y comida. La gente alegre y sin preocupación. Su cultura y religión. Esos ritmos y danzas que pretendes seguir pero que solo ellos dominan porque lo llevan en la sangre. Pero sobretodo los niños que me esperaban en la escuela con los brazos abiertos para abrazarme. Universal Wonderful Street Academy, el nombre de la escuela ya lo dice todo, y es que cada momento que he pasado allí con los niños ha sido maravilloso. Saber disfrutar de lo que tienes es lo que te hace feliz. Y eso hacen ellos, abrirte su corazón y aprovechar al máximo el tiempo que tienen contigo.


Los profesores y sobretodo Louis, el fundador de la escuela, me hicieron sentir cómoda en todo momento. Dándome la oportunidad de experimentar la cultura africana de lleno. Gracias a Louis no me dejé por probar ninguna comida típica de Accra, amo el kelewele!! Aprendí a tocar el jiembe y disfruté de un concierto de música africana.


No puedo dejar de nombrar a Michael, uno de los niños del entorno de la escuela que me llegó al corazón. Desde el primer momento tuvimos un vínculo especial y fue él quien me enseñó palabras en Ga.


De verás pienso que volveré algún día. Ese cariño te cala por dentro. Mientras tanto, pensaré en los días, en ayudarles desde la distancia y en agradecer a SAPP y Universal Wonderful Street Academy por dejarme vivir esto.

Testimonio Claudia García y Aina Vidal

Nuestro viaje fue una aventura desde el primer día. No es fácil llegar a un país desconocido, absolutamente diferente en cultura, hábitos, rutinas… Sin embargo algo hace que en menos de una semana te sientas cómodo como en casa y totalmente inmerso en la vida de allí. Ese algo es la gente, la familia de acogida, los voluntarios y toda la gente de Sapp. Lo más reconfortante es saber que no estás solo, que para cualquier cosa que necesites  van a poner todo su empeño. Acogedores, hospitalarios y curiosos, son las palabras con las que definiríamos a los habitantes de Aflao, donde cada mañana cualquier desconocido te dedicaba un saludo y una sonrisa para empezar el día.


Vivir allí nos dio la oportunidad de introducirnos en su forma de vida, entenderla, y aportar nuestro granito de arena donde se necesitara, que era para lo que habíamos ido. En el hospital se aprende a trabajar y a vivir una enfermedad con otra perspectiva, y no pude más que sentir gran admiración por todos los que tanto me enseñaron.  Sobre todo destacaría la libertad con la que podíamos trabajar. En el orfanato podíamos organizar bailes, gynkanas, juegos educativos, excursiones a la playa, competiciones deportivas, etc., todo lo que se nos ocurriera, solo había que echarle imaginación y pensar como un niño. Ellos son tremendamente agradecidos, y ponen toda su energía, tanta que acabábamos agotadas día  tras día, pero con ganas de volver


El voluntariado también nos permitió ver más sitios de Ghana, el típico mercado de la capital, la fortaleza de esclavos de Cape Coast, el parque natural en la selva de Kakum… Hay tantos lugares que ver en Ghana que todo el tiempo que pasas ahí parece insuficiente. Simplemente te enamoras de cada rincón.


Para concluir el resumen de esta gran experiencia podemos afirmar que te llevas y recibes muchísimo más de lo que das, jamás habríamos imaginado vivir una experiencia así y de esta manera, y todo esto gracias al carácter tan acogedor y cercano que tuvieron las personas de allí con nosotras. Y especialmente queremos darles las gracias a Simon y Alfredo que sin ellos no hubiera sido posible esta experiencia tan única.

Testimonio Álvaro Moñino

 


Esta experiencia ha sido, si no la que más, una de las más importantes de mi vida. Ha servido para crecer tanto profesionalmente en mi futuro como médico como personalmente.


El hecho de poder observar y ayudar a tratar enfermedades y problemas muy poco frecuentes en España, ver y aprender de los medios que utilizan allí y trabajar en lugares desconocidos hasta ese momento para mí, como el laboratorio, ha hecho que vea la medicina de otra manera y vuelva con más ganas de aprender en mi último curso. Ser consciente de la suerte que tenemos con nuestra sanidad, las oportunidades que tenemos de cura y comprobar las diferencias entre ambos “mundos” es algo que me ha marcado mucho.


Con respecto a la familia, el trato recibido ha sido muy bueno, tanto limpieza, atención o comida. La simpatía y alegría reina en la casa y eso hace un bien inmenso para la convivencia, sobre todo cuando te quedas solo sin voluntarios.


Pero sin duda alguna la experiencia que más me gustó fue el orfanato, el trato con los niños, enseñarles a tocar la guitarra, deportes, juegos o bailes y sobre todo su respuesta en forma de sonrisas y abrazos es algo que nunca se me quitará de la cabeza.


Los viajes fueron atractivos, muy bonitos, si bien es verdad que a veces se hacen pesados y la organización, sobre todo el planning de lo que se va a realizar y el presupuesto muchas veces quedaba en el aire y afectaba a los voluntarios en su organización. Por el resto muy bien, además viajar todos juntos mejoraba la cohesión del grupo y mejoraba el ambiente.


Ninguna queja sobre la atención del equipo SAPP, atendido en todo momento y ayudado; ha sido un gran placer y una gran suerte conocer a alguien como Alfredo. Además, para el voluntario, saber que un miembro de SAPP está allí le proporciona una confianza muy importante. Posteriormente, en la distancia, también uno se siente atendido y con la certeza de que cualquier problema van a intentar solucionarlo.


 

Testimonio Daniela Blume y Deyanira Vico

 


Me ha costado mucho tiempo poder hacer esto, intentar escribir todo lo vivido y sentido, aún se me hace muy duro recordar tal fusión de emociones. Ante todo agradecer a la organización del programa, en todo momento sentí la tranquilidad que se siente en casa, desde las comidas hasta las excursiones que hacíamos los fines de semana han sido de una calidad excelente.


Mi hermana y yo decidimos emprender juntas este viaje, viaje que por siempre quedará grabado en nuestros corazones.


Era la primera vez que viajábamos a África, y desde que puse un pie en ese país me sentí completamente enamorada, de su gente, del paisaje, de las formas de vivir, tan diferentes a las nuestras …


Estábamos en el proyecto del orfanato, mejor decisión imposible. Se nos ofreció un trato increíble, la mujer encargada de todos esos niños y niñas, Helen, es simplemente puro amor, los niños y niñas, las mujeres y hombres que forman parte de ese orfanato son realmente una familia, una familia enorme que en seguida te hace sentir que formas parte de ella. Se crea un vínculo emocional muy estrecho,hasta tal punto que decidíamos seguir yendo al orfanato aunque fuera sábado o domingo, quedarnos más horas de las que salen escritas en ese papel....


La verdad es que al final no sabes muy bien quién ha ayudado a quién; es mucho lo que esa gente te ofrece, desde dentro, desde una profundidad totalmente sincera y pura. Lo más duro del viaje, la despedida, despedirnos de todos ellos dolió mucho, nos fuimos de ahí sin ganas, deseando parar el tiempo...


Sientes como si estuvieras dejando una parte de ti con ellos, así que ya en España se me hizo especialmente difícil resignarme a que los días pasarán sin esa parte.


Este voluntariado ha cambiado muchas cosas en mi, es una experiencia que pienso que todo el mundo debería de vivir una vez en la vida; ha sido realmente increíble, de principio a fin. Ya ha pasado más de un mes, y sigo escuchando música Ghanesa a todas horas, como para sentirme un poquito más cerca de todos ellos.


Cuento los días para volver.


 

Testimonio Laura Gil

Mi experiencia en Ghana ha sido extraordinaria, de las mejores que he tenido y estoy segura de que volveré allí para ver a todos los niños que he dejado. Tuve mucha suerte porque pude estar las tres semanas por la mañana en el colegio y por la tarde en el Orfanato, así que muy contenta con todos. 


La casa y la familia con la que he compartido estos días se han portado fenomenal conmigo y estoy muy contenta de que me haya tocado con ellos. 

Testimonio Myriam Sarasola

Mi nombre es Myriam y no se muy bien por donde empezar a contar lo que ha supuesto para mi este viaje. Han pasado 3 semanas desde que volví, y aun me encuentro impactada por todo lo vivido allí. Creo que aunque lo intente, no voy a poder explicar con palabras lo que ha supuesto para mi esta experiencia. 


Recuerdo que llegué con varios sentimientos a la vez. Viajaba sola y estaba nerviosa, con miedo a lo desconocido, pensando en todo lo que me podria encontrar allí y deseando que la experiencia saliera bien. Pero a la vez contenta y con mucha ilusión. Sabía que la experiencia iba a ser diferente a todo lo vivido hasta entonces, pero jamas imaginé que me pudiera marcar tanto. 


Lo primero que me impactó fue ver cómo vive la gente alli. Me parecía estar en otro planeta. No paraba de mirar a la gente, las calles, ver como viven, sus casas, sus calles, el tráfico, el comercio, el alboroto, el calor, la humedad, el paisaje….me podía pasar horas solo mirando. La gente no paraba de hablarnos, intentando que les compraramos algo, dandonos la bienvenida o simplemente llamandonos “blancos” a todas horas. Se nos acercaban niños, gente mayor, mujeres y hombres queriendo llamar nuestra atencion a todas horas.  Debo decir que este sentimiento de ser la extranjera, la blanca entre tantos negros, y de llamar la atención constantemente por el simple echo del color de tu piel, me resultó a veces agobiante. Creo que es lo que mas eché de menos durante mi estancia, el hecho de pasar desapercibida. Es completamente imposible, y en alguna que otra ocasión tuve algun momento desagradable. Pero la gente en general y muy amable y cariñosa. Creo que he aprendido mucho de su caracter alegre y amable, y me he sentido arropada por ellos en todo momento. 


Pero lo que mas me ha llenado sin duda han sido los niños del orfanato. Jamás pensé que llegaría a quererlos tanto en tan poco tiempo. Son absolutamente adorables. Los días en el orfanato pasan haciendo las tareas, dibujos, cantando, bailando y sobretodo jugando. Jugar a todo lo que se nos ocurriera.  Ver sus caras de alegria me llenaba el corazón. Al principio tenía miedo de como ibamos a llenar tantas horas de orfanato, pero la verdad es que luego el día pasaba volando. He vivido momentos unicos con ellos, me han dado un cariño imborrable. Los niños son super cariñosos y alegres, pero sobretodo son humildes y  trabajadores a pesar de las condiciones de vida que les han tocado vivir. Me han dado muchas lecciones en silencio, simplemente con sus actos. Son niños con muchas carencias y buscan tu afecto constantemente, cada uno a su manera, y yo me esforzaba por entregarles lo major de mi a cada uno de ellos. Habia momentos en que simplemente estábamos sentados hablando de los que sea, dandoles la mano, abrazándoles o besándoles. En esos momentos me daba cuenta de lo mucho que necesitan que les quieran. Me han hecho sentir cosas que jamas hubiera imaginado y con ellos he descubierto otra parte de mi. Puedo decir que he sido completamente feliz durante este mes con ellos. Han sido, la verdadera esencia de este viaje, lo que nunca voy a poder olvidar y permanecera siempre conmigo. 


Creo que todo el mundo debería tener esta experiencia para valorar la vida y todo lo que nos rodea. Ha sido un viaje que me ha enseñado qué es lo realmente esencial en la vida, y como se puede ser feliz con muy poco. Creo que aun me llevara un tiempo volver a la normalidad, por que siceramente, la vuelta a casa se me está haciendo mas dura de lo previsto. Me invade la nostalgia y el recuerdo. No lo puedo evitar. Imagino que con el tiempo se me olvidaran ciertas cosas, pero sé que una parte permanecera conmigo para siempre. 

Testimonio Maria Caso Escudero

Si solo pudiera decir una cosa, diría sin duda alguna que te cambia la vida.


He sido voluntaria durante un mes dando clases a niños de las calles de Accra, enseñándoles desde leer y escribir hasta cosas sencillas sobre el mundo que les rodea. Es tremendamente reconfortante ver cómo progresan día a día, cómo desean aprender y te piden con los ojos que les sigas explicando: van descubriendo el mundo. No importa si es Biología, Inglés, Español, Arte, Matemáticas, Física? Lo importante es que estés ahí con ellos: deben entender que la educación son los cimientos sobre los que deben construir el futuro y que sin ella, no podrán salir de la situación económica en la que viven.


El proyecto al que he pertenecido da educación, una comida al día, ropa y atención médica si fuera necesario, de manera gratuita, a más de 100 niños que viven en las calles de esta abarrotada ciudad.


Estar con ellos te enseña a valorarlo todo, a leer en las miradas y en las sonrisas, a comprender que un niño vive del amor que da y recibe, y que este es infinito.


El día que llegué, agotada por el vuelo, la escala y las pocas horas de sueño, me di cuenta que aquel lugar era otro mundo. Nada parecido a lo que había visto jamás. Paisajes urbanos completamente distintos y personas con una cultura enigmática y diferente.


A cada paso que daba, lograba impresionarme aún más de lo que ya estaba. No podría describir con palabras el lugar: es tan distinto y tan especial, que en ocasiones semejaba irreal.


Sin embargo, a pesar de las diferencias evidentes entre mi ciudad, Madrid, y Accra, me sentí como en casa desde el primer momento que pisé suelo firme.


La gente te arropa tanto que es imposible extrañar Europa. Pronto, controlaba la ciudad como una mujer propia de Ghana: utilizaba el trotro (autobús) con soltura y paseaba por las calles sin el menor temor. Cada día iba a la Escuela, donde los niños me regalaban las sonrisas más sinceras y bonitas que he visto nunca.


Impartía clases a diferentes grupos, repartidos así por edades. Ayudaba en la cocina cuando era necesario y repartía la comida entre los chicos y chicas de la Universal Wonderful Street Academy.


Por la tarde, cuando terminaban su jornada escolar, la mayoría realizaba clases de danza africana, donde yo, profe durante el día, pasaba a ser la alumna que debía seguirles para intentar bailar. Y puedo decir orgullosa que al final, fui capaz de hacerlo.


Tienen además un grupo de música, donde cada uno toca un instrumento africano, armonizando sabiamente a los que bailaban. Para aquellos que preferían el deporte, podían elegir hacerlo. El boxeo, triunfaba.


Incluso, los sábados, niños y niñas de la escuela, acudían a ella a hacer pulseras y collares, todos ellos de enorme complejidad. Realizaban verdaderas obras de arte.
Y eso es lo más bonito: les veías felices de hacer lo que hacían. Cada pequeño avance, suponía una alegría enorme, tanto para ellos como para nosotros.


En todo momento estuve acompañada de Anita M. Nashief, secretaria de la Escuela y estupenda persona. Vive por y para los niños y no podría pensar en alguien que fuera capaz de hacerlo mejor que ella.


Mi alojamiento fue en una amabilísima familia africana que siempre se preocupó por mi bienestar y veló por mi seguridad y necesidades.


Tuve muchísima suerte. Tanta, que me llevo de África prácticamente a una nueva familia, que a pesar de los km, sé que siempre estarán ahí para cuando vuelva. Yo también los espero aquí con los brazos abiertos.


Sin embargo, no todo es tan bonito. Es evidente que necesitan una enorme ayuda económica para solventar problemas graves a los que día a día deben hacer frente: pobreza, enfermedades, hambre, prostitución, violencia, criminalidad, exclusión social? Por esta razón, lector, te animo que a que formes parte del grupo SAPP y colabores. Hay muchísimas formas de hacerlo: donando, siendo voluntario? No te arrepentirás nunca: cuando abres tu corazón a la gente, cuando lo usas para ayudar, lo haces para siempre.


Lo más bonito de todo es que te das cuenta de que ayudando al prójimo, ayudando a estos niños increíbles, te estás ayudando a ti. Creces innegablemente, aprendes a ser mejor persona y a disfrutar cada momento como si fuera el último.


Te enseñan ellos a ti muchísimo más de lo que tú puedas enseñarles a ellos. Te enseñan que empiezas a vivir cuando vives lo que haces. He aprendido a mirar el mundo con otros colores; ahora, sé tú el próximo en hacerlo y descubre por ti mismo que me quedo corta con lo que digo.


Valoración de la atención de SAPP para la preparación y gestión del programa de voluntariado


La preparación y gestión del programa de voluntariado ha sido en todo momento excelente. Han contestado pacientemente todos mis correos y han estado pendientes de mí para que los nervios de antes del viaje fueran los menos posibles. Todo ello ha hecho posible que el viaje haya ido estupendamente y que todos los papeles, documentos, cartillas? estuvieran en orden. Muchas gracias por la ayuda prestada.

Testimonio Luis Rodriguez de Rivera

Experiencia increíble que me gustaría un día volver a vivir. Desde el primer día me di cuenta que en África no hay que tomarse los horarios a raja tabla, tú has de poder controlar el tiempo y que el reloj no te controle a ti. La preciosa naturaleza, la riqueza de los colores vivos de las vestimentas, de las pinturas de las casas y de la misma tierra rojiza junto con la amabilidad y simpatía de los nativos hicieron de mi viaje un momento de mi vida que nunca olvidaré. Englobando, un voluntariado no va a cambiar la vida general del país al que viajas: es difícil luchar contra la altísima corrupción del gobierno y de la autoridad, convencerles de contaminar menos intentando no quemar los desechos ni tirarlos al rio, proponerles crear puestos de trabajo de limpieza o poner papeleras en las calles?


No obstante, estas tres semanas me permitieron hacer sonreír a muchísimos niños, alegrarles sus rutinarias vidas proponiéndoles actividades o juegos que no conocían e incluso comprarles un montón de comida que alimentará a los niños del orfanato unos cuantos meses.


Este viaje también me ha enseñado a valorar y apreciar más mi tiempo y a la gente que realmente me necesita; relativizar la importancia de lo materia y por lo tanto del dinero, ya que los ghaneses me enseñaron que felicidad y dinero no están relacionados si uno no quiere.

Testimonio María Palomino García

Mi nombre es María y soy psicóloga, he vivido en diferentes lugares del mundo y viajado bastante a sitios muy peculiares, pero esas tres semanas en Denu-Aflao (Ghana) han superado con creces lo que en mi mente llevaba años imaginando el que sería mi viaje a África... ¡Qué bonita experiencia!


Elegí el programa ?Orfanato? porque quería tener contacto, sobre todo, con los más pequeños. El que el agua no sea potable, que se pueda ir la luz en cualquier momento, los viajes en "trotros?(furgonetas) compartido con más pasajeros de los que caben realmente, pasan a un gran segundo plano cuando recibes todas esas sonrisas y abrazos cada día, cuando comparten su cultura y estilo de vida contigo. La gente de Ghana está siempre dispuesta a pararte por la calle solo para saludar y desearte un buen día, es un país que tiene paisajes alucinantes escondidos.


He tenido la oportunidad de compartir mi viaje con más voluntarios internacionales y eso lo ha hecho aún más especial si cabe.


A todo aquel que esté pensando en vivir una experiencia de voluntariado, le animo a que no lo dude y se lance a vivirla porque lo que aprendemos de ella, se queda siempre con nosotros. SAPP te da la oportunidad y te facilita todos los trámites para que tú solo tengas que poner las ganas de disfrutar y conocer otra realidad distinta a la que vivimos cada día.


La organización SAPP ha estado pendiente en todo momento de nosotros, tanto la parte española en la preparación de todo el viaje, y la ghanesa en nuestra estancia allí. Nos han resuelto cada duda y estado pendiente en cada momento para que nos adaptásemos lo mejor posible a nuestra aventura, gracias a Simon, Pepa y Alfredo en especial.

Testimonio Begoña Arroyo

Me llamo Begoña y no se muy bien como resumir mi experiencia en Ghana pero lo que si se es que si por un momento se te ha pasado por la cabeza irte de voluntariado, no lo dudes y VETE! Yo escogí el programa de salud dado que soy estudiante de medicina pero también lo compaginaba con el orfanato donde acudía siempre que podía y pasaba el tiempo con los niños allí que son una maravilla! Ghana es un país muy tranquilo y seguro con unos paisajes alucinantes, merece la pena conocerlo y también a su gente que te saludarán por la calle con una gran sonrisa y un caluroso "welcome to Ghana". La comida no era mala, un poco picante eso si! Pero mucho mejor de lo que yo me hubiera imaginado, además las raciones son muuuuy abundantes!


Los niños del orfanato siempre están dispuestos a sonreir y jugar contigo, por poco que hagamos ellos están encantados de tenernos allí y enseñarnos sus juegos, bailes y costumbres. Mi trabajo en el hospital no era muy duro dado que aún soy estudiante de medicina pero si que hacia todos los recados que podía y atendía las explicaciones del médico que hablaba perfectamente inglés, así que he aprendido mucho acerca de las enfermedades más comunes del África tropical.


Bueno y como no tengo que dejar un apartado para SIMON, una grandísima persona que estuvo en Ghana con nosotros todo el voluntariado y cuya ayuda nos sirvió de mucho, siempre pendiente de todos los voluntarios y viajando con nosotros a los sitios más increíbles que yo he visitado en mi vida.
Con esto pretendo que todo quien lea este testimonio se anime de verdad a viajar a Ghana, es un país maravilloso y la experiencia de voluntariado merece mucho la pena y además (por lo menos en verano) la compartirás con otros voluntarios de diferentes países del mundo que te servirán de apoyo si en algún momento lo necesitas, además de Simon por supuesto. Yo repetiría una y mil veces, lo tengo muy claro.

Testimonio Covadonga Arroyo

Programa: orfanato


Es difícil resumir una experiencia tan grande como la que he vivido en Ghana este verano en unas pequeñas líneas, pero solo por poder contar todo lo que he sentido creo que merece la pena intentarlo.


Espero que disfrutéis con mis palabras pero, sobre todo, espero quitaros los miedos y acabar con los malos tópicos de un viaje a África.


Mi trabajo en Ghana consistía en pasar los días en un orfanato, básicamente, jugar con niños que te agradecen el simple hecho de que estés allí. Cualquier cosa era suficiente para sacarles una sonrisa aunque ellos también me hacían sonreír y no veáis como.


Había momentos en los que me podía sentir cansada (el calor, los madrugones...) pero siempre conseguían que lo dieses todo por ellos. Sin duda del orfanato me queda el mejor recuerdo pero también hubo muchas más cosas buenas.


El viaje no dejó de sorprenderme, enseñé todo lo que pude pero también aprendí mucho. Viví experiencias únicas, pues por ejemplo, arropar a un niño con malaria o asistir a una boda africana son cosas que podría decir no voy a olvidar nunca.


Una de las cosas que me chocó del viaje fue la comida, ¡ni mi abuela me llena tanto el plato! Todo estaba muy bueno y aunque aveces el picante te hacia llorar, probar comidas típicas hacía que te sintieses un poco africano. En general, todos se preocupaban por que te sintieras de allí, la gente no hacía más que darte la bienvenida y ayudarte en todo lo posible. La verdad que antes de haber ido no esperaba sentirme ni la mitad de a gusto de lo que me sentí.


En cuanto a la ong puedo decir que no podían haber respondido mejor y que nada hubiese sido igual sin la presencia de Simon en Ghana, quien nos ayudó en todo lo que pudo. La familia de acogida estuvo perfecta y nos ofreció las mejores comodidades.


De verdad que os animo a vivir una experiencia como esta, no existen los peligros que nos pintan.


Lo único que en todo esto hay un punto malo, algo que no se puede evitar pero ojalá que no diese tanta pena...la despedida.

Testimonio Julia Pérez de la Serna

Recién llegada de una de las más maravillosas experiencias de mi vida quedan en mi memoria esos abrazos y esas sonrisas que han conseguido que cosas y espacios que en España consideraríamos feos, de mala calidad, destrozados o inservibles sean tan lindos?


Apenas llegué, mi hostfather, ese hombre serio y amable que se preocupó por mí como si fuera mi padre, me llevó a un pequeño recorrido por Aflao, hasta la frontera con Togo. Por el camino, niños que te llaman ?Ya vu? (amigo blanco), adultos que te sonríen y te dan la mano en señal de bienvenida. Y al llegar al orfanato esa nube de besos y brazos como jamás me había dado la bienvenida? no te queda más remedio que pensar ?este es mi hogar ahora?.


A la cabeza, mama Helen, con su risa, sus historietas de años luchando por sacar adelante a familias enteras, sus comidas a la europea? Cuando hablaba con mis padres les decía: ?No os preocupéis, está mama Helen cuidándome?.


El trabajo era en parte caótico porque cuando abres una caja con globos, colores, pintura de caras, lo que sea? los nenes se multiplican. El orfanato no cierra sus puertas a nadie, en el barrio ningún menor pasa hambre. Y si se trata de jugar se apuntan todos. Con todo, ves que tu esfuerzo es reconocido y valorado. La satisfacción es plena. Solo hay que estar dispuesto, observar y aprender.


El colegio, sin embargo, es un lugar donde el voluntario carece de referencias, no sabe quién habrá al cargo, si es que ese día está; tampoco dónde guardar material o quién lo custodia. Aquí necesité dosis doble de paciencia y aceptación. Ciertamente, se trataba de improvisar y no tuve la respuesta esperada.


Para cada uno de los voluntarios que pisamos aquellas calles, recorrimos carreteras asfaltadas o no a bordo de un trotro y conocimos más o menos en profundidad la cultura de aquella gente especial, nuestro voluntariado es el más satisfactorio, es el que habría merecido la pena alargar en el tiempo.


Entiendo ahora la dificultad de organizar y agradar a cada uno de los voluntarios. Pero esa tarea es de Simon. Un hombre cuya personalidad arrolla y enamora en el primer minuto. Lo difícil se convierte en sencillo. Cualquier dificultad es resuelta fácilmente, cualquier solicitud escuchada y tenida en cuenta. Gracias, Simon.


Y ya? pensando en volver.

Testimonio Oihane Arbaizar Molinuevo

Fecha y lugar de estancia: julio de 2014 Denu (Ghana)
Programa: Colegio y orfanato


Habituarse a nuevas costumbres, olores, sabores, horarios, idiomas y clima fue mucho más fácil de lo que esperaba.


La cercanía de los habitantes de Denu y Aflao te hacía sentir especial allá donde ibas.


Los niños que no paraban de llamarte "yavu" (blanco) conformándose con una sonrisa como respuesta y su sorpresa y alegría cuando pronunciabas algunas palabras en Ewe (la lengua local) hacían que los kilómetros recorridos merecieran la pena.


Montar en un tro-tro o en una moto allí resultaba una aventura; Probar Fufu y Banku cocinados con cariño por Mamma Helen (una vez habituada al picante) te hacía sentir una más; Enseñar a bailar "La Macarena" o juegos como "El corro de las patatas" nunca fue tan divertido.


La incertidumbre de no saber si el Ferry saldría del puerto en algún momento o si el tro-tro llegaría 2 o 5 horas tarde convertía el viaje en una aventura. "Go with the flow" te dicen antes de ir y eso es exactamente lo que haces: fluir. Te parece que todo va muy lento, que no avanza...


Hasta que te das cuenta de que vivimos en una sociedad tan acelerada que no nos dejamos llevar, no nos permitimos estar, fluir, avanzar, sentir y, con frecuencia, disfrutar del camino.


La acogida por parte los Ahashie (mi "host family") y las vecinas fue muy positiva. Ni los voluntarios con los que coincidí en mi estancia ni yo olvidaremos los momentos compartidos con los peques de la familia (Jessica, Marquis y Festus) y con las gemelas (Selasi y Manasi) con quienes nos divertimos muchísimos tanto en la casa como en nuestras escapadas a la playa o cuando fuimos por sorpresa a recogerles a la salida del cole y todos sus compañeros nos seguían como si de una cabalgata se tratase.
En el colegio me recibían a diario poniéndose en pie y diciendo al unísono: "You are welcome, madamme" (bienvenida, señora).


Lo cual resultaba curioso y divertido. Observaban con atención cada uno de mis movimientos y se mostraban tímidos y divertidos cada vez que les sacaba la lengua o les guiñaba un ojo. Desde el primer día me recibieron con los brazos abiertos.


Se desvivían por darme la mejor silla, llevarme la mochila, traerme agua… A veces me preguntaba "quién ayuda a quién" puesto que su interés por hacerme sentir como en casa era tan visible como su alegría por tenerme allí.


De estas cuatro semanas me llevo mucho más que un puñado de souvenirs. Me llevo las sonrisas y los bailes, los sonidos y olores, las miradas de admiración cuando, en realidad, los dignos de admiración son ellos, las caricias y los abrazos… Y por último pero no menos valiosa me llevo la amistad de 5 voluntarios: Diana, Andreu, Cata, Joan y Angel que hicieron mi estancia mucho más enriquecedora si cabe y del coordinador (Simon): una de las personas más cercanas, atentas y divertidas que he tenido la suerte de conocer.

Testimonio Idoia Ruiz Gurrutxaga

Me piden que escriba unas lineas sobre mi estancia en Ghana y la verdad es que no se por donde empezar. Creo que si la persona que este dudando en ir o no, no debería dudarlo. Como dice una amiga mía, mejor arrepentirse de lo que se ha hecho que de lo que has dejado por hacer.


No voy a negar que hay momentos duros y que es difícil entender algunos aspectos de su cultura y de su forma de pensar, así como los momentos "injustos" que observas y en los que te sientes impotente. No obstante las satisfacciones que recibes son inmensamente mayores y la experiencia vivida te la llevas para toda la vida.


Es verdad, que nosotras hemos ido dos amigas y que en muchas ocasiones he agradecido no haber ido sola, pero, en concreto Ghana es un país muy amable y seguro. Nosotras nos hemos movido sin problemas por el país los fines de semana, y aconsejamos a los voluntarios que vayan que no dejen de hacerlo, nos hemos encontrado paraísos.


En cuanto al hospital, no hemos sentido que hayamos sido de gran ayuda, hemos aprendido mucho y visto cosas impactantes, pero, siendo ya enfermeras nos hemos sentido algo fuera de lugar.


Lo que si que creo es que es una experiencia muy buena para cualquiera que este estudiando una carrera sanitaria, como prácticas.


Por otro lado, trabajar en el orfanato a sido maravilloso, se que es una frase muy típica y que suena a tópico, pero, esta claro que recibes mucho más de lo que das. Los abrazos y las sonrisas no tienen precio.


En la familia Ahashie también hemos estado agusto, a pesar de algún malentendido que solventamos sin problemas. Que haya tres niños es de gran ayuda y hace que sea más fácil la integración. Aunque también es cierto de que yo personalmente, me he cansado de la comida de allí, y he pasado algo de hambre y hay momentos en el que el calor y la humedad se hacen insoportables.


Por lo general, creo que hablo por las dos cuando digo que ha sido una experiencia impresionante e inolvidable, y que no dudaríamos un segundo para volver.


Animo a todo el que este interesado a que vaya, pero, que vaya sabiendo a donde va, con lo que se va a encontrar y sobre todo tener muy claro que los voluntarios no vamos a cambiar el mundo y que no podemos decir a nadie como tienen que hacer las cosas, por que, al fin y al cabo nosotros volveremos a nuestro país y ellos se quedarán allí.


llí.

Testimonio Luciano Wilk

Que dificil describir semejante y extrema experiencia en un simple texto.


Comenzando por las millones de especulaciones antes de viajar, de como iban a ser los dias, la gente, el lugar, las costumbres, el estar tan lejos de lo tuyo, la familia de acogida, etc.


A punto de terminar mi estancia de 3 semanas aqui en Ghana, mas precisamente en Aflao, puedo asegurar que nada fue como lo imaginé...


Todo superó cualquier tipo de expectativas; Comenzando por la gran SATISFACCIÓN que sentís día a día al acostarte en tu cama y asimilar que tenes la semejante oportunidad de estar aquí y poder dar una mano desde el lugar que podes, y el APRENDIZAJE y CRECIMIENTO que adquirís, que es inigualable.


Siguiendo por la gente de aquí. Su increíble amabilidad y su continuo buen animo hacen que tus días se tornen mas fáciles. Su enorme curiosidad, todos quieren saludarte y que los saludes y a los mas pequeños les sacas una sonrisa simplemente con decirles "good afternoon" o "darles/chocarles los 5", aunque ni te conozcan.


Algo que también me sorprendió para bien fue el trabajo. Por la mañana estuve ayudando en la construcción de un orfanato. Trabajo pesado pero muy satisfactorio. Los 4 nativos y yo que estábamos en la construcción supimos divertirnos y hacer que esas pesadas tareas se transformen en horas amenas,mas aun sabiendo el fin que traerá.


Por la tarde trabajé en una escuela con nenes de 2 a 4 años. Les enseñaba el abc, algunas palabras básicas, les daba de comer, los vestía y jugaba mucho.


Lo resumo con que cada vez que salia de la escuela, en el camino a casa volvía con una sonrisa inexplicable...


A los dos días de comenzar ya parecía su maestro de hace años. Cuando llegaba a la clase venían todos corriendo a abrazarme y saludarme, y eso yo no lo cambio por nada.


Mis colegas de la escuela también super amables y me hicieron sentir cómodo a todo rato.


Por otro lado, algo que hizo que mis días aquí sean aun mejores fueron los Ahashie (la familia de acogida). Una familia extraordinaria: Andrews, el padre, atento en todo momento, mostrándome los lugares, acompañándome, y continuamente dándome consejos para mi vida aquí. Florence, la madre, encantadora, gentil y haciéndome sentir cómodo permanentemente. Y los nenes: Festus (10), Jessica (7) y Marquis (3), con quienes divirtiendonos y riendo a cada rato, ya parecían mis hermanos de toda la vida... GRACIAS INFINITAS!


No voy a mentir diciendo que me pareció fácil sobrellevar los días. Al comienzo resulta extraño estar aquí, tan lejos de los tuyos y en un lugar tan diferente al que estas acostumbrado. Pero luego de los primeros días aprendes a adaptarte a los tiempos, a la comida, al estilo de vida y todo el resto pasa a un segundo plano y te dedicas únicamente a DISFRUTAR y APRENDER día a día de esta experiencia, como yo la llamo, fuera de serie...


No quiero dejar de agradecer a SAPP por brindarme la posibilidad de estar aquí y por la enorme amabilidad y atención con la que me trataron.


Como así también, nuevamente agradecer a la familia Ahashie por abrirme sus puertas y hacer que mi estancia aquí sea insuperable...


Para terminar, todo aquel que este leyendo esto y este dudando si hacerlo o no, no lo pienses demasiado, junta las ganas y anímate a esta experiencia que no te vas a arrepentir.


El aprendizaje y crecimiento que adquiris aqui, no se ve en cualquier lado.


to.

Testimonio Carlota Suarez

Creo que soy incapaz de resumir en pocas líneas todo lo que he vivido en algo más de cuatro meses. Cosas buenas, malas y regulares. Pero sobre todo buenas, muy buenas. Y es que de todo se aprende. Fue difícil al principio, parecía que no me iba a adaptar nunca.


El idioma, la comida, el clima, estar sola.. fue duro. Pero mereció la pena. Lo conseguí, me hice fuerte, y pude disfrutar del resto al máximo. He visto y vivido cosas que jamás pensé que llegaría a experimentar.


He conocido gente nueva, de muchas partes del mundo, muy diferentes entre ellos y también distintos a mi; he aprendido algo todos y cada uno de los días que he estado allí; me he apañado para trabajar de una manera totalmente distinta a la que estaba acostumbrada; he experimentado mis límites; me he conocido a mí misma; he disfrutado y he sido feliz; incluso de lo malo he sacado algo positivo.


Y es que todo el mundo debería vivir una experiencia así al menos una vez en la vida. Gracias a todos aquellos que han sido mi familia durante estos meses. Los del día a día. A los que se me hace raro ahora no ver cada mañana. Gracias a los que me lo pusieron fácil, y sobre todo a los que confiaron en mí desde el principio.


Todo esfuerzo tiene su recompensa. Y sin duda, en Ghana, ganas. Al final eres fuerte, y puedes con todo. Con la comida y su picante, con el calor y la humedad, con los mosquitos y su malaria, con los tro-tros y las motos, con el polvo... Ganas a todo, y te das cuenta de repente, de que sin duda, merece la pena.


Valoración de la atención de SAPP para la preparación y gestión del programa de voluntariado


Muy bien. La verdad es que no puedo decir nada malo. Me lo pusieron todo muy sencillo y me ayudaron en todo lo que necesité.

Testimonio  Alex Khan

Hola Alfredo, Aquí Alex. Hace tres días que he vuelto de Ghana.


Mi viaje a Aflao fue una de las experiencia más duras de mi vida por muchas razones.


Me considero aún una persona muy joven y me he expuesto a un mundo muy diferente del que estoy acostumbrado:


Toda la gente era de color diferente, estilos de vida diferente, costumbres diferentes, lugar diferente...


Me alegró mucho que la gente de Aflao tiene la tradición de "Estas bienvenido" es un sentimiento muy cómodo y tardé mucho en acostumbrarme y estar cómodo con ello. Tardé mucho en acostumbrarme al hecho de que todos querían hablar conmigo principalmente porque simplemente estaban interesados en saber por qué un hombre de piel blanca, estaba caminando por las calles de Aflao. Muchas de las personas eran muy amables y claro, había experiencias no tan buenas: Muchísimas de las mujeres me intentaron seducir por las calles y muchos hombres me pedían dinero. Pero es una realidad que no puedo ignorar y este testimonio estaría incompleto sin ello. Y también son realidades que quería sentir, vivir y ver como la gente vive aquí..., realmente no tomé muy en cuenta cómo me iba a sentir D:.


Mientras trabajaba en el hospital, me sentí bienvenido y aceptado, la gente del hospital: los trabajadores y los pacientes estaban muy contentos de tenerme y con muchas ganas de hablar conmigo. Me lo pasé muy bien y aprendí muchas cosas respecto a cómo trabajan en el hospital y también tuve mucho contacto con los pacientes.


De vez en cuando, durante mi visita de un mes, fui a visitar las escuelas y orfanatos de Aflao y ahí pase mucho tiempo... memorable con los niños con buenas conversaciones con los profesores locales y tutores. Aprender sobre las realidades de este sitio fue lo más divertido y también lo más difícil, diría yo.


Y mi familia que me cuidaba siempre... me trataban con mucha amabilidad. Pasamos muy buenos ratos con ellos y siento que tuvimos un intercambio de información y estilos de vida difíciles de olvidar.


En resumen, todas las dificultades que tuve en Ghana, serán grandes recuerdos y estoy agradecido por haberlos podido vivir y sentir porque siento que este viaje me hecho crecer más de lo que pensé que fuera posible. La gente del hospital y mi host-familia fueron increíblemente amables y me llevaron a muchos sitios..


Muchas gracias a SAPP por permitirme tener esta experiencia tan grande y tan conmovedora.


xxx Alex ,Gracias.


.

Testimonio Blanca Vargas

A la media hora de llegar a Accra, estaba montada en un trotro rumbo a Aflao "alucinando" con lo que estaba viendo. A los pocas semanas ya era una experta en técnicas de como parar uno y sus rutas.
Mis casi dos meses en Ghana han sido una de las mejores experiencias de mi vida, por no decir la mejor. El oro sin duda, se lo llevan las personas con las que he convivido, la familia Ahashie. Andrew, Florence, Festus, Jessica, Marcus y también Elizabeth (aunque no vivía conmigo la veía muchos días) han sido como una familia allí. Han sido las personas con las que más y mejor tiempo he pasado, sobretodo mis "hermanos". Por no hablar de la comida de Florence, vale que a mí me gusta todo, pero no he probado mejor comida ghanesa que la de ella.
Del hospital también me llevo muy buen recuerdo, sobretodo de mis compañeros del dispensario y por supuesto de Carlota, la única "djavú" de Aflao junto conmigo.
En mis viajes de fin de semana he conocido a gente con la que sigo en contacto,tanto española como de fuera, y a la que ya he visto o voy a ver pronto.
En fin, recomiendo a todo el mundo esta experiencia, y si es con la familia Ahashie, mejor.
Espero verles otra vez.
Blanca

Testimonio Sergio Alvarez

Hola, soy Sergio Álvarez Ramos y este verano he vivido una de las experiencias mas gratificantes e interesantes en lo que llevo de vida. He viajado a Ghana por 4 semanas de voluntariado que me permitieron ver con mis propios ojos cómo es la vida en algunas partes de África, y una cosa puedo decir: ¡merece la pena!


Los niños, los mercados, los transportes y muchas buenas personas me han enseñado mucho en este primer verano que viajé a África (pienso volver más veces).


Estuve trabajando y aprendiendo en un hospital, donde, como casi todo en general, muchas cosas son diferentes del mundo europeo. Durante mi estancia allí, me alojé en una familia de acogida, donde me trataron muy bien, y el vivir tan cercano a esa familia, llegando en ocasiones a sentir que era como uno más de la familia, me permitió saborear de cerca las costumbres africanas, ha sido genial.


Si estás planteándote si viajar hasta África a ayudar en lo que sea, o simplemente ir para conocer un mundo diferente, no lo dudes, porque os puedo asegurar a todos los que leáis esto, que no os arrepentiréis

Testimonio Iria Laura

Desde hace años queríamos hacer un voluntariado en otro país para conocer y vivir la realidad de pobreza y falta de recursos que existe en muchos países. Somos maestras y especialistas en logopedia, queríamos poder aportar nuestros conocimientos para poder ayudar a otros niños. Este año en el mes de julio estuvimos en un orfanato de Ghana ayudando como voluntarias y ha sido una de las mejores experiencias de nuestra vida. Sapp nos buscó una familia de acogida que resultó ser encantadora. Nos acogió como si fuéramos de la propia familia. Bless una de las hijas de esta familia fue la que se encargó de nosotras. No enseñó el orfanato donde llevamos a cabo nuestro trabajo y nos presentó al personal que trabaja en él. También cuidó mucho de nosotras y nos ayudó y orientó en todo lo que necesitamos en nuestra estancia en Denu el pueblecito donde estuvimos.


En el orfanato estuvimos con niños que tenían aproximadamente unos dos años o dos años y medio. Allí les dan cuidados muy básicos de alimentación e higiene. Estos niños pasan el día en una habitación y no reciben ninguna estimulación por lo que casi ninguno habla o hablan muy poco. Nosotras les estimulábamos con canciones, juegos de discriminación auditiva, realizábamos actividades para favorecer su motricidad fina y gruesa y otras actividades. Vimos pequeños avances en cuanto a su lenguaje y esto fue muy gratificante para nosotras.


Cuando llegaba la media mañana les sacábamos a tomar el aire porque pasan todo el día en la habitación y apenas corren y juegan al aire libre. Cuando llegaba la hora de la comida les dábamos de comer. La encargada de la cocina nos daba una cacerola que solía ser arroz o una especie de masa blanca que llamaban bankug. Solía haber un trozo de pollo o un pescado del tamaño de una sardina que había que repartir entre seis niños. La cantidad de pescado y de carne que comen es mínima. Les ponen en el suelo en un círculo y la cacerola en medio. Nosotras les dábamos de comer con la mano ya que esta es su costumbre. Era como alimentar a pajaritos hambrientos que te miraban esperando que les llegara su turno. Cuando acababan de comer se ponían a llorar porque seguían teniendo hambre. Nosotras les llevábamos galletas o fruta para que comieran a media mañana y no llegaran con tanta hambre a la comida. Pero esto es complicado porque no puedes crearles necesidades que no van a poder cubrirse cuando tú no estés, pero es difícil verles llorar tan pequeños, muchos tan débiles y no hacer nada para cambiar esto.


Después de comer les acostábamos en las cunas para que durmieran la siesta. Mientras dormían estábamos con los niños más mayores del orfanato. Estos acababan las clases a las tres de la tarde y cuando terminaban venían con nosotras y hacíamos juegos o talleres de manualidades con ellos. Se volvían locos con cualquier cosa. Con la plastilina, la pintura, la arcilla? Estaban felices, cada día por la mañana cuando llegábamos al orfanato venían a preguntarnos que íbamos a hacer por la tarde. Es maravilloso verles disfrutar ver que no tienen nada y que disfrutan y son felices con cualquier cosa. Lo más duro para nosotras fue la vuelta, volver a tu vida siendo consciente de lo útil que eres allí. Creo que esto no deja indiferente a nadie.


Fueron tres semanas pero las aprovechamos al máximo con ellos. Estamos muy orgullosas de todo el trabajo que hicimos allí porque creo que aprovechamos al máximo con ellos y les hicimos muy felices. Cuando llegamos a Madrid no podíamos dejar de pensar en ellos y a día de hoy después de dos meses aún seguimos pensando todos todos los días en ellos, deseando que algún voluntario haya llegado allí a estar con ellos a abrazarles darles cariño e intentar hacerles sonreír. Esperamos poder volver el próximo año y poder verles a todos porque han sido un gran regalo y una gran lección de vida para nosotras.


Iria & Laura

Testimonio Iker Rodriguez

Durante mis dos semanas de vacaciones en Navidad, he realizado la siguiente colaboración gracias a la ayuda ofrecida desde SAPP. En las mismas fechas he coincidido con mi compañero Antonio, con el cual he disfrutado compartiendo el día a día, y sin duda ha sido una parte importante en esta maravillosa experiencia. El voluntariado lo hemos desarrollado en un pueblo llamado Denu (región Volta), que se encuentra en la costa de Ghana, a pocos kilómetros de otro pueblo llamado Aflao, el cual hace frontera con Togo.


A los pocos días de estar allí, ya me encontraba totalmente integrado en el entorno familiar y local, al poco tiempo creas tu rutina y parece como si llevaras toda la vida viviendo allí. En mi caso, la única pena con la que me vuelvo es con la de no haber podido quedarme más tiempo, me hubiera gustado disfrutar de aquello durante al menos 1 mes, pero por motivos laborales mi estancia únicamente podía ser de dos semanas, de no ser así, habría estado encantado de alargarla.


Aprovechando que los chavales estaban de vacaciones, creamos un programa de enteramiento de futbol para los niños del orfanato y amigos suyos de la zona local, dando uso al material deportivo que llevamos. Entrenábamos en la playa durante un par de horas a primera hora de la mañana, y otro par de horas por la tarde, ya que las horas centrales del día hacía mucho calor y resultaba muy asfixiante la práctica deportiva.


Aunque tuvimos una estancia corta, el día de año nuevo disfrutamos de nuestro día libre realizando una excursión a la zona norte de la región Volta, donde disfrutamos visitando el Tafi Atome Monkey Sanctuary y las cascadas de Wli.


Si tenéis ganas de colaborar, conocer otras culturas, otro continente, etc. os animo a participar, ya estoy seguro de que no os arrepentiréis.

Testimonio Antonio Morillo

Hola!!


Estuve en ghana en navidades a través de SAPP y ha sido una experiencia totalmente enrriquecedora que volvería a repetir.


La gente del pais es encantadora, la familia se portó muy bien y te hacen sentir como en casa desde el primer día. Trabajamos, mi compañero Iker y yo, con chavalitos huérfanos en un programa de fútbol con los que íbamos a la playa mañana y tarde.


Son fenómenos. Al final me imitaban y todo, los angelitos...Debido a mis graves problemas de espalda no pude participar en la construcción del orfanato pero hay mucho por hacer.


De lo único que me arrepiento es de no haber estado más tiempo. Me hubiera quedado 2 ó 3 meses!! Desgraciadamente padezco de lapsus mentales por lo que perdí en un despiste, móvil y tarjeta de crédito. No problemo!!


La coordinadora, Bless, llamó rapidamente a Alfredo, aquí en España que incluso en Nochebuena estaba pendiente del teléfono y éste lo arregló todo para anular lo que correspondía. Después se me prestó dinero y me fui a tomarme algo a la tabernita del barrio.


Desde aquí agradezco a mi compañero de batallas, Iker, al que conocí allí, su ayuda y compañerismo. En dos semanas hice un buen colega, además de los locales, por supuesto.


En fin, toda una experiencia que recomiendo a tod@s. Salud!!

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TESTIMONIOS
  • María Lorenzo
    Sin lugar a ninguna duda, haber tomado la decisión de marchar a Ghana, concretamente a Aflao, para vivir esta experiencia de voluntariado, es algo de lo que me acordaré de ahora en adelante todos los días de mi vida, pues nunca dejaré de echarlo de meno...
  • KARINA RODRÍGUEZ
    Mi nombre es Karina, de Argentina. Estuve participando como voluntaria en un orfanato de Sudáfrica a través de SAPP NGO y la experiencia fue extraordinaria.  Estoy​ muy agradecida por haberme permitido vivir esta experiencia. Gracias por todo!!
  • RAQUEL GÁMEZ
    Nunca antes había viajado a África, pero desde el primer momento que pisé Accra supe que algo me iba a remover por dentro. Las calles llenas de música, olores y comida. La gente alegre y sin preocupación. Su cultura y religión. Esos ritmos y ...
  • Claudia García y Aina Vidal
    Nuestro viaje fue una aventura desde el primer día. No es fácil llegar a un país desconocido, absolutamente diferente en cultura, hábitos, rutinas… Sin embargo algo hace que en menos de una semana te sientas cómodo como en casa y totalment...
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